miércoles, 8 de febrero de 2017

WBT Power Cards

En Whole Brain Teaching las lecciones se estructuran en torno a cuatro movimientos instruccionales básicos, a saber: captar la atención, elegir la forma de trabajar el contenido, realizar la enseñanza directa y el aprendizaje colaborativo. Cada uno de estos movimientos se trabaja con el empleo de diferentes estrategias.
  1. Captador de atención: Clase-Sí.
  2. Opciones de entrega: Ojos y manos, Espejo con palabras, Marcador.
  3. Enseñanza directa: Lección de 1 minuto, Lección en cinco pasos.
  4. Aprendizaje colaborativo: Enseñad-De acuerdo, Cambio.
Para evitar la rutina, algunas de estas estrategias tienen variaciones. Por ejemplo, cuando usamos Clase-sí, empleamos diferentes llamadas, tonos de voz e inflexiones que, combinadas, nos proporcionan una gama muy amplía donde elegir. Ocurre lo mismo con Espejo con palabras y con Enseñad-De acuerdo.

¿Cuál es el problema? Que resulta muy sencillo acabar empleando las mismas llamadas o los mismos gestos por inercia o por no recordarlos en el momento. Para evitar este problema WBT nos ofrece las Power Cards.

Las Power Cards son simplemente 4 tarjetas numeradas. En cada una de ellas anotamos las diferentes estrategias que corresponden al movimiento instruccional o fase correspondiente. Aquí un vídeo con la explicación sobre las tres primeras tarjetas:



Junto a cada estrategia anotamos las diferentes variaciones, llamadas o gestos que queramos tener. Cada uno empleará las que desee, así que cada profesor puede tener anotadas llamadas o variaciones diferentes. Aquí una muestra de las que estoy preparando yo:


A medida que desarrollamos nuestra lección y avanzamos de una fase a otra, vamos pasando las tarjetas, teniendo a la vista las diferentes combinaciones necesarias para no repetirnos. Las tarjetas pueden contener información complementaria o más variaciones en la parte de atrás. Gracias a las Power Cards mantener la frescura y la diversidad en nuestras clases es más sencillo que nunca.

Podemos ver una explicación muy completa en el siguiente vídeo:



En el vídeo, Sarah explica que la tercera tarjeta es la que contiene ordenados los conceptos que vamos a trabajar con los alumnos. En cada secuencia completa se trabaja un solo concepto durante aproximadamente 1 minuto. Un ejemplo de una lección con tres conceptos a trabajar sería:
Tarjeta 1, Tarjeta 2, "Tarjeta 3-Concepto 1", Tarjeta 4
Tarjeta 1, Tarjeta 2, "Tarjeta 3-Concepto 2", Tarjeta 4
Tarjeta 1, Tarjeta 2, "Tarjeta 3-Concepto 3", Tarjeta 4

Una cosa interesante de las Power Cards es que las tarjetas 1, 2 y 4 son siempre las mismas. La tarjeta 3 cambia en cada lección así que he decidido añadir dos detalles:

  • La Tarjeta 3 será de diferente color dependiendo de la asignatura a la que pertenezcan. Para mantener la coherencia con las Superláminas emplearé el rojo para Lengua (como en la fotografía) azul para Matemáticas, verde para Naturales, morado para Sociales. Resulta muy sencillo tener organizada la programación de todas las asignaturas con esta combinación de Tarjetas 3 de diferentes colores.
  • En el reverso de la Tarjeta 3 he escrito las oraciones de Verdadero o Falso que se emplean en el Test Exprés, así me resulta mucho más cómodo.

Antes de comenzar una clase, añado a las tarjetas fijas (1, 2 y 4) la tarjeta 3 con el tema que vamos a trabajar ese día y ya estoy listo para la acción.

domingo, 5 de febrero de 2017

Perfiles

En al ámbito de los conflictos que se generan entre alumnos en el colegio, normalmente en el patio, aparecen dos grupos o dos rasgos que se repiten y que deseo reflejar aquí para posteriores valoraciones o matices. Estos rasgos son comunes a todos los cursos y pueden servir para orientar un trabajo especifico con los alumnos que los presenten.

-Problemas con la expresión. Alumnos que tienen dificultades para expresar sus emociones en una situación conflictiva. Dentro de este rasgo hay dos dimensiones diferenciadas

  • Por exceso: Alumnos que responden a los conflictos chillando, gritando, con emociones aparentemente exageradas o desproporcionadas. Parecen incapaces de gestionar su frustración o enfado y actúan de forma explosiva.
  • Por defecto: Alumnos que, frente a una situación conflictiva, se inhiben o retroceden. Estos alumnos no comunican su desagrado, descontento o enfado; en su lugar se retiran, bajan la cabeza o dejan que otros hablen por ellos.

-Problemas con el respeto a los límites. Alumnos que, de forma continua o esporádica, transgreden los límites en la convivencia. Estos límites pueden ser físicos (agresiones como empujones, collejas, etc.), psicológicos (quitar algo a otro, esconder material, insultar, despreciar) o normativos (ignorar deliberadamente normas, reglas de juego, pautas de trabajo...)

Atendiendo a estos dos rasgos y a las posibles combinaciones podríamos generar 3 perfiles:
-Alumnos que tienen problemas con la expresión.
-Alumnos que tienen problemas con el respeto a los límites.
-Alumnos que tienen problemas con la expresión y con el respeto a los límites.

Cada uno de ellos requiere un trabajo diferenciado que pueda dar respuesta a sus necesidades particulares. Recordemos que estos problemas deben abordarse como síntomas de causas que deben esclarecerse si queremos realizar un trabajo útil.

domingo, 11 de diciembre de 2016

No expliques con el material en la mesa

Gracias a Whole Brain Teaching he tenido la oportunidad de revisar casi por completo, muchos de los hábitos que cómo profesor tengo en el aula. Uno de ellos era el de permitir que los alumnos tengan sus libros, libretas, agendas o estuches sobre la mesa durante la explicación. Darme cuenta de que esto es un completo error ha cambiado el ambiente en mi aula por completo. ¿Quieres saber cómo? Te lo explico a continuación.

No expliques los ejercicios

Aunque pueda sonar un poco fuerte, explicar los ejercicios es uno de los errores más comunes que encuentro realizamos los profesores. ¿Quieres saber por qué? Te lo cuento a continuación.

No leas los enunciados

Uno de los errores que he cometido más a menudo y que, con el paso del tiempo, he ido cambiando es el de leer los enunciados a los alumnos a la hora de plantearles un trabajo. Descubre el planteamiento detrás de esta decisión a continuación.

Dictados diferentes

El dictado es una herramienta que levanta pasiones encontradas tanto en docentes como en alumnos. Una de las críticas que se le achacan es lo repetitivo o tedioso que puede resultar así que, para minimizar este aspecto, he preparado una recopilación de dictados diferentes. Se trata de una lista de propuestas, algunas originales y otras no, para hacer de los dictados una experiencia más entretenida y motivadora. Descubre la lista a continuación.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Limpieza de patio

Desde hace un tiempo, en el centro en el que trabajo observamos que el patio se encuentra bastante sucio, lleno de envases de plástico, botellas de zumo, papeles, etc. El aspecto que presenta no es el adecuado y, debido a esto, hemos abordado el tema varias veces tratando de encontrar posibles soluciones o proponiendo acciones que realizar.

La primera vez que surgió la necesidad de hacer algo al respecto viví con sorpresa las diferentes propuestas de algunos de mis compañeros. Desde mi punto de vista, la suciedad del patio es consecuencia de un problema previo que es la falta de hábitos de aseo y limpieza de algunos alumnos. Hay determinados alumnos que salen al patio con el almuerzo y, cuando lo terminan, simplemente lo arrojan al suelo. Estos alumnos probablemente arrojen papeles y envoltorios por la calle dado que su falta de hábitos no se circunscribe únicamente al colegio. Para resolver el problema debería abordarse la prevención o (re)educación de los hábitos de estos alumnos.

Plantear la definición y el origen del problema es una cuestión fundamental desde mi punto de vista ya que apunta a un rango determinado de acciones a efectuar. Sin embargo, no pocas veces he comprobado como se realizan diagnósticos totalmente ajenos a la realidad de la situación (eso cuando se realizan y no se comienza a proponer ideas sin más).

En este caso concreto, la valoración que se hizo es que los alumnos necesitaban concienciarse más de lo importante que era tener el patio limpio, así que se acordó realizar una tutoría en la que explicar a los alumnos que no hay que tirar papeles ni plásticos al suelo. Otra propuesta fue la de hacer batidas periódicas. Yo objeté que los niños no necesitaban una sesión de concienciación en la hora de tutoría para saber que tirar papeles al suelo está mal y que las batidas abordan las consecuencias pero no las causas... Mi propuesta fue pedir a los alumnos que tirarán los envoltorios en la papelera del aula antes de salir al patio y que se hiciese una revisión diaria del cumplimiento de esta nueva norma. Fue descartada. Se aprobaron las otras dos.

Pasado un tiempo (uno o dos años), se hizo evidente que el aspecto del patio no había mejorado y que era necesario abordar de nuevo la cuestión para encontrar una solución. Se analizó de nuevo la cuestión y se expresó que alguno alumnos arrojaban los papeles al suelo porque había pocas papeleras en el patio y que, en las batidas de limpieza, varios alumnos se rengaban a participar porque no querían recoger suciedad del suelo. Muchos de ellos los mismos que arrojaban los envoltorios del almuerzo. Acababan recogiendo la suciedad los alumnos más aseados mientras que los que la causaban se reían de ellos. Después de expresar que quizá no habíamos puesto en marchas las acciones oportunas volví a insistir en la necesidad de tener claro cuáles eran las causas para poder poner en marcha acciones consecuentes y apropiadas. De nuevo propuse pedir a los alumnos que arrojasen los envoltorios a la papelera del aula antes de bajar al patio y realizar un seguimiento del cumplimiento de esta norma. El acuerdo tomado fue el de realizar una nueva sesión de concienciación en la hora de tutoría y comprar más papeleras para el patio.

Un año después, sorprendentemente, nos encontramos de nuevo en la necesidad de decidir qué hacer con la limpieza del patio. Dado que no se había organizado un calendario de batidas detallado, éstas no se habían realizado son la periodicidad anterior. Se decidió que uno de los problemas con la limpieza del patio era que no lo habíamos limpiado con la regularidad necesaria. Pedí reconsiderar el planteamiento y que se valorase hacer algo antes de que se produjese el acto de ensuciar. Volví a proponer mi norma respecto a depositar los envoltorios en la papelera del aula y esta vez, para mi sorpresa, no fue descartada. Con alguna mala cara y sin demasiado entusiasmo se aceptó proponer a los alumnos que tirasen el papel de aluminio antes de salir al patio.

Ha pasado un año y, de nuevo, estamos dándole vueltas al mismo tema. De momento tenemos programada una batida para el próximo viernes y ya nos han pedido nuevas ideas para ver qué hacer.
Tengo la sensación de que la gente sigue buscando soluciones mágicas que resuelvan esta dificultad de un plumazo y me sonroja comprobar la poca visión de algunas personas al respecto.

Por mi parte, creo tenerlo claro. Es un tema de hábitos, esto significa un problema de práctica, de costumbre, de entrenamiento. Soy consciente de que algunos compañeros pidieron a los alumnos que tirasen los papeles en las clases pero, pasado un tiempo, dejaron de prestar atención a si lo estaban haciendo o no. Otro tanto ocurre con las botellas y los bricks de zumo.

Para poder evaluar si una medida es efectiva o no, deberíamos comprobar que se ha aplicado correctamente así que propongo desde aquí, dos acciones:
1) Para averiguar sin lugar a dudas si la medida se está aplicando en las diferentes clases, durante la hora del patio un profesor, pasa por las aulas y comprueba si en las papeleras hay envoltorios del almuerzo. Si no los hay no hay más que decir, señoría. Se pueden obtener evidencias acerca de las clases y de los profesores que cumplen o incumplen la aplicación de esta norma.
2) Para evitar que mis alumnos vayan por el patio con el zumo, les pido que se lo beban tranquilamente en la puerta del patio, lo tiren a la basura y luego se vayan a jugar. Hacerlo así evita, no solo que lo tiren en cualquier sitio, sino que puedan mancharse al jugar con la botella de líquido abierta en la mano. También evitamos los casos en los que un alumno termina el patio sin haber tomado su almuerzo porque se ha entretenido jugando.

Tal y como he dicho, la primera acción no aborda el problema de la falta de hábitos pero sí no permite evaluar si la propuesta inicial ha sido aplica de forma rigurosa o no. Algo fundamental antes de poder descartarla. De otro modo corremos el riesgo de declara inútiles propuestas que fallan debido a quienes han de llevarlas a la práctica.

Supongo que dentro de un año me toca escribir una actualización contando lo que se decidió y qué resultado produjo.