domingo, 11 de diciembre de 2016

No expliques los ejercicios

Aunque pueda sonar un poco fuerte, explicar los ejercicios es uno de los errores más comunes que encuentro realizamos los profesores. ¿Quieres saber por qué? Te lo cuento a continuación.

No se explican los ejercicios, se explican los contenidos. Cuando el alumno ya ha aprendido las habilidades, contenidos o destrezas es hora de aplicarlas en los ejercicios, las situaciones prácticas que plantea el libro. Entre el contenidos y los ejercicios están los ejemplos.
Si los alumnos dominan los contenidos y saben abordar de forma autónoma los enunciados, no hay porqué explicar un ejercicio. Aprender a averiguar qué es lo que tengo que hacer también es una destreza que deben desarrollar si queremos lograr alumnos con mayor autonomía y autoestima.
El ejercicio no es el fin, es el medio. Una herramienta que nos ayuda a poner en práctica un conocimiento o destreza y a conocer si se ha adquirido correctamente. Esta es la afirmación que no debemos perder de vista.
Un ejercicio sobre el sujeto y el predicado depende de saber lo que es el sujeto y lo que es el predicado. A esto último es a lo que debemos dedicar nuestro tiempo.
Explicar un ejercicio sobre restas es inútil si el alumno no sabe restar, pero averiguar si se ha de hacer una resta o una suma es otra habilidad diferente que debe aprenderse (puedes leer más al respecto aquí) y que no debería depender de que el profesor explique cómo realizar el ejercicio.
Mi consejo es: no expliques los ejercicios, explica los contenidos.



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