miércoles, 3 de febrero de 2016

Gamificación Coooperativo

Dentro de las acciones relacionadas con el trabajo cooperativo que he ido llevando a cabo en el aula estos últimos años, una de cuestiones que inciden enormemente en que las actividades se realicen de una determinada manera y con unas ciertas garantías de éxito es la motivación o el interés con el que los alumnos se acercan a las mismas.
Para tratar de incidir favorablemente en su ánimo es fundamental, a mi juicio, realizar una presentación y motivación adecuada de lo que es el trabajo cooperativo y los beneficios objetivos y prácticos que les aporta.
Es también importante el poder ir transformando el proceso de aprendizaje y ajuste en una experiencia agradable, motivadora e incluso divertida. Este último aspecto, el de la diversión, corre el riesgo de no ser tenido en cuenta con la suficiente consideración. Como opino que cualquier ayuda que contribuya a transformar la escuela en una experiencia completa (esto es que trate de contemplar, abordar y dar respuesta a todas las áreas de interés de los alumnos) ha de ser bienvenida comencé a buscar información al respecto hasta que dí con un concepto directamente relacionado con lo que pretendía.
La gamificación es el uso de las mecánicas, elementos y dinámicas propias de los juegos en entornos no lúdicos. La idea es tratar de dinamizar actividades aportándoles componentes, motivaciones o logros que las hagan más atractivas. Cuando se gamifica o ludifica algo, decimos que recibe de las dinámicas de juego aquellos elementos que lo tornan atractivo. Aprovechando el enorme conocimiento y experiencia que el mundo del juego tiene a sus espaldas en relación a lo que entretiene, gusta y motiva a las personas, es mucho lo que la educación puede ganar al respecto.
En relación al trabajo cooperativo, la gamificación puede aportar un extra de motivación que ayude a que los alumnos desarrollen las actividades planteadas con mayor entusiasmo si cabe y también puede contribuir a que la evolución y la constancia en su trabajo se vea identificada y recompensada con mayor claridad. Dado que los alumnos van a desarrollar dinámicas que a veces les resultan más costosas que el trabajo individual y que les someten a tensiones diferentes, estas recompensas pueden cambiar completamente la experiencia de lo que el trabajo cooperativo significa para ellos.
En próximas entradas trataré de proponer distintas maneras de gamificar el trabajo cooperativo y alguna herramienta que puede ser útil para llevar a cabo este proceso de motivación extra.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Concicliación laboral en Europa

El diario El País ha creado una serie de artículos referentes a los horarios laborales en España, su situación respecto al resto de países de la Unión Europea y algunas consideraciones sobre la forma de abordar esta cuestión en lugares como Suecia.



Toda la serie merece ser leída. Enlazo aquí uno de los artículo que más me ha llamado la atención:
Trabajar para vivir en el planeta sueco

lunes, 1 de octubre de 2012

Indefensión aprendida

A finales de los 60, el psicólogo Martin Seligman realizó el siguiente experimento. Dentro de una caja de laboratorio, un perro era expuesto a shocks eléctricos que no podía evitar. En cambio, en otra caja, otro perro sí que podía interrumpir esos shocks pulsando una palanca. Más tarde, los perros eran situados sobre una superficie electrificada de la que podían escapar simplemente saltando una barrera. El perro que había podido controlar los shocks la saltaba, mientras que el otro perro, en lugar de buscar la salida exitosa a la situación adversa, permanecía aguantando las descargas de manera pasiva. Había, pues, “aprendido” su indefensión. ¿Para qué gastar energías sabiendo (en realidad, creyendo) que de esos estímulos adversos no se puede escapar?
La indefensión aprendida es la antesala de la depresión. No hacer nada porque se piensa que ya todo es inútil.
En este vídeo podemos ver cómo una profesora provoca indefensión aprendida en un grupo de alumnos con una sencilla actividad:



*Leído aquí

domingo, 19 de agosto de 2012

Definición Educativa

Y no me refiero a aquella que encontramos dentro del sistema educativo sino a aquella que define como me gustaría que fuese:

"Una educación lenta, emocional, cooperativa, democrática, manipulativa, divertida..."

Eternamente en proceso.

martes, 31 de julio de 2012

Que relación establezco entre Educación y Emoción

La palabra Educar, según la Wikipedia, tiene dos posibles etimologías (la RAE sólo contempla la segunda). En la primera de ellas, el origen es el término del latin educere "sacar, extraer". Partiendo de esta base, el educador es el responsable de sacar o extraer del educando lo que está en su interior para hacerlo visible, para revelarlo, para mostrarlo. ¿Extraer el qué?
La segunda opción es la que fija su origen en el término educare, "formar, instruir", que es el recoge la RAE expresándolo en su primera acepción como "dirigir, encaminar, doctrinar". El educador es el encargado de guiar o marcar un rumbo, enseñar el camino. ¿Para qué?
La palabra emoción, etimológicamente, viene del latín emotĭo, que significa "movimiento". Podríamos decir que la emoción es algo que nos mueve, un impulso que nos dirige. Se relacionan con la forma que tenemos de relacionarnos y de entendernos a nosotros mismos y a la realidad que nos rodea. Mueven nuestra conducta según las gestión o la falta de la misma que hagamos de ellas.

Educación emocional podría ser el proceso mediante el cual cogemos las emociones (que no suelen ser objeto de demasiada atención en nuestro desarrollo) sacamos a la luz su presencia y la importancia que tienen en nuestra vida para aprender a extraer la información que nos proporcionan, su significado, y podamos emplearlas para dirigir o encaminar nuestra conducta de una forma positiva y provechosa en lo vital. 
Empleando las preguntas del principio, la educación es el proceso por el que sacamos a la luz nuestras emociones (¿extraer el qué?) y enseñamos la forma de gestionarlas de forma provechosa (¿para qué?).
Es un poco aprender a ser. Quiero decir que las emociones son algo que está presente en todas las personas y esta presencia se da durante toda su vida. El aprendizaje emocional comienza con nuestro nacimiento. Nuestras conductas se rigen por las emociones aún cuando nuestra capacidad de razonamiento aún está en pañales. El enfado, el miedo, la tristeza o la alegría son fácilmente reconocibles en un bebé.
Teniendo en cuenta su absoluta presencia y relevancia en nuestra existencia resultaría obvio que es esencial enseñar a las personas a manejarse de forma adecuada con ellas. Se puede expresar esta idea diciendo que a lo largo de mi vida no siempre me encontraré con una suma pero sí que es seguro que lo haré con emociones; las mías o las de los demás y que, por ello, es fundamental saber qué hacer al respecto.
Las personas somos seres emocionales (no únicamente pero opino que sí básicamente) por eso creo que un proceso educativo que se precie de ser completo debe partir de dedicar a esa faceta la atención y el tiempo que sean necesarios. Ser persona, y sobretodo ser una persona sana, pasa por cómo gestionamos nuestras emociones. Eduquemos a los niños a hacerlo desde pequeños. Participemos activamente en su proceso de aprendizaje emocional. Enseñémosles a sentir de forma constructiva. Demósles esa ventaja.
La formación del conocimiento, para mi, NO es lo primero. 
Ni lo segundo.
Ya hablaré de eso.

miércoles, 18 de julio de 2012

Ideas que están II

Sea como sea (y a veces incluso sea cual sea) hay que tener una dirección, una idea, un principio o un punto hacia el cual ir. Y es responsabilidad de los padres (adultos a cargo, en general) definir, determinar y acordar esa dirección hacia la cual se va y que sirve para orientar y organizar todas las acciones que dentro de la familia (o el ámbito correspondiente) se han de llevar a cabo.
Hay que tener un plan.



Ideas que están

En ausencia de normas los niños generan sus propias normas. En ausencia de hábitos los niños generan sus propios hábitos. El problema es cuando las normas y los hábitos que generan los niños no son los adecuados para su desarrollo.

Hay que proponer normas y hábitos. Asumir la responsabilidad que nos corresponde y aceptar el riesgo a equivocarnos en las normas y hábitos que propongamos; pero hay que estar presente en el proceso de conformación de las mismas.